Proyectores de la colección de Gerardo Acereda

Proyectores Super-Nic y Electro-NicLas imágenes proyectadas son conocidas desde la antigüedad. El fenómeno, en principio, solamente requiere una cavidad oscura y un objetivo –puede ser un simple orificio– para lograr una imagen del exterior en un lienzo natural situado en la parte opuesta de la cámara.
La proyección, su haz de luz transformado en imágenes sobre una pantalla blanca, es quizás la metáfora más perfecta del interior de nuestra conciencia. Encerrados en una sala oscura, dominados por las dimensiones y el sonido, nos entregamos voluntariamente a experimentar una realidad suplementaria, ya se trate de imágenes fijas o de proyecciones animadas, obedientes siempre a la voluntad del operador o a las necesidades técnicas.
Los proyectores, máquinas ópticas adecuadas a la reproducción de imágenes de toda índole, han añadido –en manos de científicos, pedagogos, magos, catequistas, publicistas, ilustradores e incluso feriantes– un componente mágico a su contenido gráfico.
Basados en el diseño de la cámara oscura, denominados sucesivamente linternas mágicas, episcopios, diascopios, máquinas catadióptricas, ampliadores o proyectores y, por cuyo perfeccionamiento y evolución han desfilado nombres como Porta, Kircher, Walgesten, Hooke, Griendel, Zahn, Nollet, Robertson, o Langdon Childe han aportado, durante más de cuatro siglos, formación, información y entretenimiento a muchas generaciones.
Presentamos aquí una muestra de nuestros fondos (colección Gerardo Acereda Valdés) que pretende orientar sobre el recorrido del proyector en sus diferentes modelos y aplicaciones.

 Proyector Exacta

 Proyector Redondo

PROYECTORES EXPUESTOS